31 marzo 2009

GANESH (GANESHA)



Uno de los dioses que mas a menudo se ve representado en la India es un dios con cabeza de elefante: Ganesh.
He aquí­ su historia.
Un día Parvati, la divina esposa del dios Siva, tomaba un poco de la ceniza que se estuvo puesto en el pecho de su marido, como lo hacen en la India todos los hombres que se dedican a la vida ascética. La diosa añadía a la ceniza unas gotas de agua que recogía en su propio cuerpo, después de bañarse. Amaso todo aquello e hizo con ello un hermoso bebe, que pronto llego a ser un hermoso joven de rostro humano, Ganesh. El hijo de Parvati demostraba un gran amor filial, una absoluta sumisión a las órdenes de sus superiores. Ocurría a veces que la diosa deseaba quedarse sola en su palacio. Entonces colocaba al buen Ganesh al lado de la puerta, diciéndole que no dejara pasar a nadie sin su autorización. Así­ teni­a por seguro que nadie la molestaría sin su consentimiento. Pero un día Siva, que deseaba ver sin tardar a su esposa, quiso entrar en el palacio de la diosa. Ganesh, que siempre respetaba la consigna, pregunto por la autorización que debía tener de su madre y al ver que su padre no la teni­a, le negó la entrada. Furioso, Siva saco su espada y con un solo golpe hizo saltar la cabeza de su hijo. La cabeza rodó por una pendiente, desapareció y solo quedo delante del palacio el cadáver decapitado del desgraciado joven. El ruido del altercado hizo salir a Parvati, que saludo a su esposo. Pero de pronto vio con horror el cuerpo ensangrentado de su hijo querido cuya única culpa había sido obedecer las órdenes de su madre. Suplico a su marido que le devolviera la vida al hijo nacido de la ceniza paterna y de las gotas de agua maternas. Siva teni­a un carácter violento e irascible, pero su corazón era bueno. El dios llamo a un servidor y le dijo: - Ve a traerme la primera cabeza que encuentres. Y lo primero que encontró el criado fue un elefante. Le corto la cabeza y se la llevo a Siva, quien la coloco en los hombros de su hijo, para resucitarlo. Desde entonces Ganesh tiene un cuerpo rechoncho, una panza redonda, cuatro brazos y una cabeza de elefante con larga trompa y grandes orejas.
En la India se cree que el elefante es un animal de notable inteligencia. Por lo tanto, el dios con cabeza de elefante se considera como el más inteligente de los dioses.
Como se debe ser inteligente para escribir un libro, Ganesh es el dios de los escritores, el dios de los literatos. Se le hacen plegarias antes de escribir una novela o un poema. También se necesita ser inteligente para hacer negocios. Ganesh es el dios de los comerciantes. Da la riqueza a los que la merecen por su trabajo. Se le hacen plegarias antes de empezar una nueva empresa. Uno de sus símbolos es la Swástica, y por ello, se la dibuja antes de comenzar cualquier obra, en honor a Ganesh. La inteligencia acompaña siempre otra virtud, la sensatez. Esta le hace al hombre que ame la existencia. Ella le ordena que se resigne ante los dolores inevitables, pero también le aconseja que disfrute de todos los placeres inocentes, como los de la buena comida, de los pasteles, de todos los dulces. Ganesh, dios de la sensatez, es un dios goloso y sobre todo le gustan los bombones. A veces Ganesh ha sido vi­ctima de la gula. Y su gran sensatez no le evito siempre el montar en cólera. El relato que sigue es una prueba de ello. Un día, un gran número de sus adoradores habían querido ver al dios y le habían traído manjares exquisitos. Ganesh había comido de todo y además se había hartado de bombones. Pero no le fue posible digerir todo cuanto se había tragado. Por la noche se sentía algo indispuesto y decidió dar un paseo. Su cabalgadura acostumbrada es una rata. Ganesh la mando llamar, el monto y partió al trote. Aquella noche había un maravilloso claro de luna y el aire teni­a una suavidad encantadora. Pero de pronto en medio del camino una gran serpiente empezó a desenroscarse. Encima del cuello, que tenia muy tieso, la cabecita triangular que se erguía parecía plateada bajo los rayos de la luna. Sin duda el animal no tenía ninguna mala intención y solo deseaba que lo admiraran; pero la rata se asusto terriblemente. Se sobresalto tanto, que hizo perder el equilibrio al dios. Ganesh se cayó y al caerse sintió estallar su barriga demasiado repleta y vio rodar todos los bombones que se había tragado durante aquel día. Pero era demasiado inteligente para afligirse. No perdió tiempo en quejas infantiles y solo se preocupo en arreglar las cosas. Curo la llaga de su abdomen, junto los dos lados de la herida y los mantuvo apretados con ayuda de un cinturón improvisado; la serpiente que había ocasionado aquel accidente servia ahora para reparar sus consecuencias. Contento de verlo todo arreglado, Ganesh volvió a montar en su rata. Pero en aquel mismo momento se oyó una inmensa risa. Levantando la cabeza, el dios vio la luna, cuya cara redonda estaba sacudida por una gran alegría. - ¿Por que te ríes? - le grito Ganesh. - ¿Y por que no lo haría? - le pregunto a su vez la luna- ¿Te das cuenta de lo divertido que resulto el espectáculo que acabo de presenciar? Amigo, estabas ridículo, con tu ancha panza estallada, tu serpiente, tu rata y tus bombones rodando por el suelo. - ¡Malvada! ¡Luna cruel! Presencias un terrible accidente aun te atreves a reír. Y el dios con cabeza de elefante, sacando uno de sus colmillos, lo tirso y logro romper parte del rostro luminoso de la luna. Al mismo tiempo pronunciaba palabras de maldición: - ¡Te maldigo, astro cruel! A partir de hoy, todo tu esplendor desaparecerá en ciertos momentos. Luego volver s a dejarte ver, pero solo con una parte de tu cara; esta se redondeara poco a poco, pero volver a partirse y a desaparecer... Mientras haya hombres, de ti se burlaran todos. La mejor prueba de que este relato es verídico es que la luna pasa por las fases descritas en las maldiciones de Ganesh…

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